29 de marzo, 2026
«En el rostro desfigurado de Cristo hay una belleza oculta: la belleza del amor que salva»Más de 30 000 peregrinos asistieron a la misa del Domingo de Ramos en el Recinto de Oración del Santuario de Fátima, presidida por el cardenal D. António Marto.
El cardenal D. António Marto presidió la celebración de la misa del Domingo de Ramos e invitó a los peregrinos a reconocer la belleza del amor de Dios, en el rostro de quienes les rodean. En la homilía que pronunció, el obispo emérito de Leiria-Fátima destacó dos momentos distintos: la entrada de Jesús en Jerusalén y la narración de la Pasión del Señor. En el primero, el cardenal D. António Marto subrayó que se trata de «una escena llena de belleza y luz», que expresa la cercanía de Jesús a su pueblo. Invitó a los peregrinos a acoger a Jesús, «sin temor, con afecto y alegría para recorrer el camino con Él». En la contemplación de la Pasión, el sacerdote evocó el sufrimiento de Cristo, destacando que «en el rostro desfigurado de Cristo hay una belleza oculta que solo se descubre con la mirada de la fe», identificándola como «la belleza del amor que salva».
Para ilustrar estos dos momentos distintos, el cardenal D. António Marto recurrió a los ejemplos que el Papa Francisco mencionó sobre la belleza de los gestos sencillos y el sacrificio por los demás. «Hay una belleza en la comunión de la familia reunida alrededor de la mesa», «en la fidelidad de las parejas que se aman en el otoño de la vida», «en esos ancianos que caminan de la mano», ejemplificó. «Descubrir, mostrar y resaltar esta belleza, que recuerda la belleza de Cristo que se ofreció en la cruz y que nuestro mundo tanto necesita, es nuestra misión como cristianos», afirmó en dos ocasiones D. António Marto. El cardenal exhortó además a los peregrinos a reconocer los gestos de la Semana Santa, en particular la veneración de la cruz el Viernes Santo, en una actitud de cercanía hacia quienes sufren. Para terminar, el obispo emérito de Leiria-Fátima exhortó y animó a los peregrinos a reconocer la belleza del amor de Dios en los rostros de quienes les rodean. «¿Reconozco la belleza del amor de Dios en mi vida?», preguntó, invitando a los peregrinos a plantearse esta pregunta.
La homilía concluyó con una invocación a la Virgen María, pidiéndole que acompañe siempre a los peregrinos en el camino del amor. En la celebración de la misa del Domingo de Ramos, en el Recinto de Oración, estuvieron presentes más de 30.000 peregrinos. |