25 de diciembre, 2025
La Palabra, la Luz y la Vida: lo esencial de la NavidadEn la misa de Navidad, se exhortó a los peregrinos a asumir al Niño Dios como centro de su existencia.
En la misa de la solemnidad de la Navidad del Señor, en la mañana del 25 de diciembre, el rector del Santuario de Fátima reflexionó sobre el significado de Dios encarnado, a partir de tres conceptos fundamentales presentes en el Evangelio de este día: la Palabra, la Luz y la Vida. El padre Carlos Cabecinhas exhortó a los peregrinos reunidos en la Basílica de la Santísima Trinidad a poner a Jesús en el centro de su existencia y dejar que su presencia ilumine sus elecciones y el rumbo de su vida. «Jesucristo es la Palabra de Dios, capaz de iluminar la profundidad de nuestra existencia y dar sentido a nuestra vida. En el Niño del belén, Dios se revela como Luz, cuando no vemos salida a nuestros problemas, dificultades y dudas. Fuimos creados para vivir y siempre llevamos con nosotros el deseo de una existencia llena de sentido, sin los límites que experimentamos en el momento presente. Es en Jesucristo, el Niño del pesebre, donde se encuentra la fuente de la vida», dijo el padre Carlos Cabecinhas, al deducir de estas tres palabras las actitudes ideales para celebrar la Navidad. «Acoger al Niño Dios implica: escucharlo, dedicar tiempo a meditar y rezar esta Palabra, para intentar vivirla; aceptarlo en el centro de nuestra vida, para que guíe e ilumine nuestras actitudes y opciones; asumir actitudes de atención y cuidado hacia quienes nos rodean y con quienes contactamos», señaló el presidente de la celebración al recordar a los más pobres y despreciados, a los migrantes y desplazados y a las víctimas de la guerra. Para concluir, el rector del Santuario de Fátima presentó como gran desafío de esta Navidad el esfuerzo de no perder de vista lo esencial: acoger en la vida a Jesús, el Niño Dios del pesebre, que es la Palabra, la Luz y la Vida.
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