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Reparación

Es insistente la petición de reparación en el acontecimiento de Fátima. El Ángel invita al sacrificio y a la oración «en acto de reparación por los pecados con que [Dios] es ofendido». También la Señora del Rosario desafía al don de si «en acto de reparación por los pecados con que Dios es ofendido». En junio, los tres niños ven en la «luz inmensa» que la Señora les comunica un corazón, que ellos creen que es el «Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, que quería reparación». La devoción de los primeros sábados será, en la aparición de julio, indicada como medio de reparación.

Los pastorcitos, y en particular Francisco, se dejan sorprender por esta tristeza de Dios, ese mismo Dios que los llena de alegría. Es la tristeza de quién ama infinitamente y ve a aquellos que él ama perdidos en el desamor. Aquel que se sabe amado incondicionalmente por Dios comprende el sufrimiento de Dios por todos cuantos pierden su abrazo con la marca del pecado. Y el deseo de consolar a Dios surge como vocación. Como expresa Francisco: «Dios está tan triste, por causa de tantos pecados». «Si yo fuese capaz de darle alegría». La reparación no es nada más ni nada menos que un acto de amor. Así lo vive Francisco, el consuelo de Dios: no como una imposición, si no como un acto libre de amor de quien quiere alegrar a aquel que ama y por quien se siente infinitamente amado.

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HORARIOS

19 jul 2019

Misa, en la Capilla de la Muerte de Jesús

  • 15h00
Misa

Rosario, en la Capilla de las Apariciones

  • 18h30
Rosario
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