13 de junio, 2018

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D. Manuel Pelino apuntó a la “Madre de misericordia” como ejemplo y fundamento de esperanza

En la homilía de la Misa de la Peregrinación Aniversaria de junio, el obispo emérito de Santarém invitó a los peregrinos a la comunión eclesial a través del amor misericordioso de Jesús, apuntando a la Virgen María como ejemplo.

 

En la homilía de la Misa Aniversaria de esta mañana, D. Manuel Pelino destacó el papel de Nuestra Señora como “fundamento de esperanza”. A partir del episodio de las Boda de Caná, el obispo emérito de Santarém invitó a los peregrinos a la comunión eclesial, a través del amor misericordioso de Jesús, presente en el mensaje que la Virgen dejó en Fátima, en la Aparición de junio de 1917.

La misericordia de Dios comenzó por ser mencionada después del inicio de la homilía, cuando D. Manuel Pelino, a propósito del pasaje del Evangelio de las Bodas de Caná, se refiere a que “la gloria de Jesús es el bien de las personas, y no está en el poder, que domina e impone, sino en la misericordia y en la bondad que liberan y vuelven felices a sus hijos”.

En la alusión, el prelado destacó el “papel y la colaboración activa” de Nuestra Señora, que constató la necesidad de los novios, y llamó la intervención de su Hijo, y enfatizó la actualidad de esta participación.

“Jesús es el que puede dar vino bueno de la gracia y de la renovación. Es El el que salva nuestra vida de las tinieblas, quien confiere sentido y plenitud a nuestra existencia, llenándola de luz y de alegría, en la eternidad y en la realidad cotidiana. Es la gracia de Jesús que, en el matrimonio, confiere a los cónyuges la solidez y el apoyo para vivir de forma feliz y fecunda la alegría de este Sacramento”.

Al evocar las varias veces en que Jesús, en su vida pública, toma parte en comidas, el obispo emérito de Santarém recordó la importancia de cada uno de esos momentos para el cumplimiento del Ministerio del Salvador.

“Las bodas de Caná manifiestan el Misterio de Jesús, que nos invita a su mesa. En la hora solemne de la partida hacia el Padre, fue en el transcurso de la Cena Pascual cuando dejó el mandamiento nuevo para que se amasen los unos a los otros. Después de la resurrección, es también en el transcurso de una comida donde renueva la promesa del Espíritu Santo como fuerza y luz para vivir el amor fraterno y testimoniar el Evangelio.

El banquete es una imagen recurrente en la Sagrada Escritura, que lleva a entender a la familia cristiana como fuente de convivencia, de compartir y de alegría”.

Al recordar cada uno de estos momentos, D. Manuel Pelino recordó que, hoy “somos nosotros los invitados de Jesús para estar a la mesa con El, en el banquete de Su amor”, donde “podemos experimentar la proximidad y misericordia de Jesús, la riqueza de Su Gracia que refresca la vida nueva que de El recibimos, y la consciencia de la misión de hacer de todos los hombres una gran familia”.

En esta acción evangelizadora, el presidente de la Peregrinación Aniversaria subrayó el ejemplo que debe dar cada cristiano, como testigo de “esperanza, alegría y caridad”.

“Con frecuencia se levanta la sospecha de que el cristianismos conduce a las personas al miedo, convirtiéndose en un impedimento para la alegría de la vida y para la libertad. Cuando la fe es vivida como encuentro y unión con Cristo, los creyentes descubren que no están solos y desamparados, apoyan su vida en el amor de Dios, encuentran incentivo para amar, razón para confiar, incentivo para construir el Reino de Dios, y, en la hora definitiva, serenidad y paz para partir hacia la luz del Señor”.

Reavivando el episodio de las bodas de Caná en paralelo con la Aparición de junio de 1917, D. Manuel Pelino volvió a destacar el papel de Nuestra Señora como “Madre de misericordia”, apuntándola como ejemplo y fundamento de esperanza.

“Es la misericordia de Dios la que Nuestra Señora vino a traer a Fátima: un mensaje de consuelo y de esperanza, de la victoria del amor sobre el mal, como prometió en la Aparición de Junio: “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”. La gracia y la misericordia con la que Dios coronó la vida de Nuestra Señora son fundamento de esperanza para ser acompañados y protegidos por su amor materno. Así sucedió en  las Bodas de Caná y en Fátima… Así sucede hoy, con aquellos que en El creen y lo siguen, a ejemplo de María, su Madre”, concluyó.

Concelebraron la Misa Aniversaria cuatro obispos, entres ellos D. António Marto, obispo de Leiria-Fátima que, al final, agradeció la forma como D. Manuel Pelino ayudó a los peregrinos a contemplar y a concretizar la misericordia de Dios, simbolizada en el “refugio” y el “abrigo” del Corazón Inmaculado de María, presente en la Aparición de junio de 1917.

Se inscribieron en los servicios del Santuario 45 grupos organizados de peregrinos, provenientes de 15 países.

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15 jul 2019

Rosario, en la Capilla de las Apariciones

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Rosario
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